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Agarrando pueblo – Carlos Mayolo y Luis Ospina – Bafici 2008

Para Cinevivo

Carlos Mayolo y Luis Ospina se deben haber cansado de ver como sus colegas de juventud se paseaban por los festivales de Europa con las medallas colgadas de un prestigio espurio. Se deben haber indignado, y mucho, cuando leían que la crítica llenaba de elogios a lo que Ospina había bautizado pornomiseria. Tanto se deben haber indignado que decidieron ponerse en su lugar con algo que hoy podemos llamar mockumentary pero que para ellos fue un ensayo en contra de ese cine del exotismo barato y de la culpa.

La película, de 28 minutos, es el seguimiento de una carrera en busca de la pobreza por las calles de Cali. Ya desde la primera escena vemos a los protagonistas alejados de cualquier dilema ético: le piden a un vagabundo que mueva la lata para poder filmar una toma más conmovedora. Se trata de un productor y su camarógrafo que intentan encontrarse con una indigencia “interesante” al ojo del otro, del que va a poner la plata o a dar prestigio.

Desde arriba de un taxi recorren una ciudad cotidiana, llena de transeúntes, y enumeran los elementos que ya fueron filmados para saber cuál les queda por encontrar. Ya tenemos gamines, locos, vagabundos… nos faltan putas. ¿Sabe dónde las podemos hallar? Le preguntan al taxista, que, suponen, debe tener más contacto con ese mundo que ellos.

La parodia funciona perfectamente. Aunque es una parodia que se transforma en cine verdad cuando los espectadores podemos sentir que esos inescrupulosos, tristemente, existieron y existen tal cual los estamos viendo.

Es una lastima que Agarrando pueblo se haya filmado en 1977 en Colombia. Si fuera una película argentina nos habría evitado varios de los programas de televisión que proliferaron en los 90 y algunos que sobreviven hasta hoy.

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The concrete revolution – Xuaolu Guo – Bafici 2008

Para Cinevivo

En los 60s, Mao provocó un torbellino para destruir el mundo, para hacer el espacio necesario en el que se asentaría uno nuevo. La Revolución Cultural China pretendía amputar cualquier unión que sujetara al hombre con el pasado. Como si fuera tan fácil.

Hoy estamos ante otra China. Se terminó el colectivismo, entró el mercado con toda su fuerza y hubo una gran transformación en la composición de su sociedad. Pero hay algo que no cambió, la necesidad de pensar en un futuro promisorio sólo posible a costa del pasado.

Es lo que vemos cuando Xiaolu Guo, en The concrete revolution, se acerca con su cámara en mano a las nuevas edificaciones para mostrarnos como caen las toneladas de cemento que van a hacer posible las próximas olimpiadas o el nuevo complejo de departamentos que personas como la misma directora o sus amigos van a poder habitar.

La brecha entre Xiaolu y los obreros que entrevista ya es muy ancha. Se nota la vergüenza cuando pregunta con timidez, se nota la culpa de clase que le provocan esos trabajadores que, a pesar de todo, creen que lo que viene será lo mejor. Incluso a pesar de que a algunos todavía no les hayan pagado los tres meses de sueldo y no estén demasiado seguros de poder obtenerlos. Porque todo parece signado por la incertidumbre. ¿Qué es lo que están construyendo, un rascacielos, un shopping, un estadio deportivo? Se pregunta la directora. ¿Dónde podrán conseguir su siguiente trabajo? Es lo que no saben responderse los obreros. ¿Acá no estaba mi casa? Parece preguntarse un hombre perdido al que le pasan cerca decenas de transeúntes apurados.

Lejos de la tradición, como un torbellino más, en la China del siglo XXI lo único concreto es el material con el que se van a llenar los espacios vacíos de la demolición.

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Ghiro ghiro tondo – Angela Ricci Lucchi y Yervant Gianikian – Bafici 2008

Para Cinevivo

Giro giro tondo
casca il mondo
casca la terra
tutti giù per terra

Cuando viajé por Italia hace poco más de diez años me quedé durante una semana en la casa de unos parientes lejanos y hospitalarios. La más chica de la casa era una prima de apenas nueve años que andaba todo el tiempo con una muñeca en la mano. Era bastante parecida a la que acá conocimos por Pepona y si le apretabas la panza cantaba una canción que por mi italiano básico no podía comprender del todo. Cuando le pregunté de qué hablaba la canción trató de explicarme con algunas señas y luego la entonó con su voz y se tocó la cabeza con la mano para tirarse al piso justo en el final.

No recuerdo si entendí por completo de qué se trataba pero supe enseguida que me estaban contando sobre el juego de una generación pasada, algo que revivía apenas por los chispazos que le imprimía mi primita italiana.

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Agarrando pueblo en Bafici 2008

También conseguí entradas para Agarrando pueblo.

Se trata un comedia en clave documental de fines de los setenta que si hubiera sido vista en nuestro país, tal vez, le hubiera ahorrado a nuestra televisión programas como Ser Urbano y las reflexiones en off de Gastón Pauls mientras se aleja caminando calle abajo.

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Selección Bafici 2008

Después de ver la programación y sufrir al toparme con ese océano de películas pude armar una lista que no se apoya mas que en la confianza que puedo tener en las recomendaciones de El Amante y La Lectora Provisoria.

Mañana saco las entradas.

Ghiro Ghiro Tondo – Yervant Gianikian /Angela Ricci Lucchi

La rabia – Albertina Carri

The Concrete Revolution – Xiaolu Guo

We Went to Wonderland – Xiaolu Guo

The Matsugane Potshot Affair – Nobuhiro Yamashita

A Pool Without Water – Koji Wakamatsu

Go, Go Second Time Virgin – Koji Wakamatsu

Actualización: Empezamos a padecer la mala organización del festival. Conseguí entradas para cuatro de las que están en la lista. Para La Rabia de Carri se habían agotado, ese no es un problema de organización pero es algo que irremediablemente iba a suceder al tratarse de una sola función.

El C. C. Recoleta, donde voy a ver We went to wornderland, como es una nueva sede y no es, habitualmente, una sala no te da los tickets. Te anota en una lista y tenés que ir de 2 a 4 horas antes para que te los entreguen.

Finalmente, la más divertida y representativa es la función de A pool without water donde los lugares están completos pero “te venís a las 10 de la mañana y seguro que llegan 30 más para repartir”.

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