W.

hr_w_teaser_poster

La película de Oliver Stone no decide donde ubicarse en ningún momento. Cuando parece que se trata de una parodia que puede ir por el buen camino se topa con explicaciones que reducen un mundo entero a la relación entre un padre  y un hijo. Nada existe por fuera de esta relación, y del comité de asesores que rodea a W., mas que el azar para poder dar cuenta del camino que recorre hasta ser el presidente de los EE. UU.

Parece que las políticas que afectaron a miles de personas se debieron a que un chico provinciano y cuasi fronterizo se decidió a demostrarle a su padre que era tan o más capaz que su hermano, que fue víctima de la manipulación de los halcones que lo rodeaban y que todo habría sido mejor si W. hubiera cumplido su sueño en las ligas mayores de baseball.

Si lo que la película se pregunta es cómo este tipo pudo llegar tan lejos suena a poco para una narrativa que trabaja constantemente con el afuera. Stone no se animo a hacer de esto algo más salvaje y viceral, prefirió mostrar a un idiota con buenas intenciones antes que a un ave rapaz en busca de recursos. Quizás para evitar problemas de financiación,  o simplemente, porque ya no le da el cuero. Y esta no sería la primera vez.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Cine

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s